¡Ah, malhaya, ah, malhaya!
Con un bikini florido
la muerte se fue a la playa.
El sol se quitó el calzón
para hacer el amor con la luna.
¡Ah, bien haya, ah, bien haya!
La luna se desnudó en su otra cara:
dispuesta luna coqueta
a que el sol la desposara
en una cama de estrellas
de madrugada.
El sol se marchó de rumba
con la alborada
y cansado de bailar
vino a buscarla.
¿Dónde estás Luna huidiza?
preguntó al no encontrarla.
la luna, que lo esperaba,
se había ido con la muerte
a cantar serenata.
¡Ah, malhaya! ¡A bien haya!

